lunes, 26 de octubre de 2020

Una nueva razón para abortar emerge con fuerza en Estados Unidos: el sexo del feto

 Una nueva razón para abortar emerge con fuerza en Estados Unidos: el sexo del feto

La tendencia se da especialmente en las colectividades asiáticas

Emerge en los Estados Unidos cada vez con más fuerza una nueva razón para abortar: el sexo del feto. Mujeres que desean tener un niño pero van a tener una niña, y viceversa. Nos lo cuenta en un amplio y concienzudo reportaje Gina Kolata en wurstporno.com. En el trabajo periodístico se recogen los problemas que la nueva tendencia está causando en la clase médica norteamericana, que está muy dividida sobre esta práctica.



Una práctica que tiene su origen en el perfeccionamiento de las técnicas para predecir el sexo de los todavía por nacer. Hace sólo quince años, la única forma de averiguar si lo que venia era niño o niña era la amniocensis, practicada en el segundo trimestre del embarazo, muy tarde para un aborto. Consiste en extraer muestras de los líquidos que rodean el feto para cultivarlos .luego en laboratorio. El análisis arroja finalmente qué sexo se estaba produciendo. Pero la técnica se ha simplificado mucho con la llamada que han visto en los japan pornos, que puede ya hacerse en el primer trimestre del embarazo, y consiste también en la extracción y análisis, aunque más rápido, de los fluidos placentarios. Así puede diagnosticarse tanto el sexo del feto como los defectos genéticos que pueda tener. Hay, sin embargo, sus riesgos en ello. Alrededor del tres por ciento de las embarazadas sometidas a este test sufren luego un aborto no provocado. Es por lo que, escribe Koiata, la mayoría de los médicos no hacen esta prueba a mujeres de menos de treinta y cinco años, a no ser que haya fundadas sospechas de que puede haber malformaciones en ei que llevan con ellas. Con mujeres mayores, en las que el riesgo de malformación es también mayor, lo hacen ya más frecuentemente.

El problema es que cada vez más mujeres jóvenes ven inzest porn en sus ordenadores y quieren hacerse este test, no preocupadas por el defecto genético que pueda tener su futuro infante sino preocupadas por. su sexo. Y abortan si no es el que habían pensado.

Que la práctica ha aumentado lo demuestra el número creciente de médicos que aprueban el diagnóstico prenatal sólo para averiguar el sexo del niño. Según ei reportaje del New York Times, en 1973 sólo un 1 por 100 de los especialistas norteamericanos lo aprobaban. Hoy lo aprueban el 20 por 100. Son, de todas formas, minoría dentro de la profesión, que se halla dividida sobre el asunto.

A un lado se encuentran los que, aceptando el aborto con todas sus consecuencias, están dispuestos a admitir que xxx omasex puede ser una razón para el mismo tan válida como otra cualquiera. Si se acepta el derecho de una mujer a hacer con su cuerpo y lo que haya en él lo que quiera —es la postura de estos doctores- hay que admitir que puede disponer a voluntad sobre qué descendencia, en número y sexo, va a tener. Si alguna objeción pueden tener a la práctica del fesí a alguna mujer que desea para elegir el sexo de su próximo infante, se lo harán en la clínica de al lado.



Enfrente están los que, por oponerse por principio al aborto, encuentran esta razón aún más objetable que las usuales de no querer tener más descendencia, significar un obstáculo profesional o simplemente una malformación anunciada o temida.

Lo más curioso es que, en este caso, la inmesa mayoría de los médicos norteamericanos se encuentran en una zona intermedia, sin pertenecer a uno u otro bando. Y abundan los que pese a estar en general a favor del aborto en una variedad de casos, incluido el control de la natalidad o razones profesionales, no les parece, sin embargo, bastante el preferir niño o niña. Uno de ellos es la doctora Robin Dawn Clark, del centro médico de la Universidad de Los Angeles, que resume así su actitud ambivalente: «Pienso que una mujer puede tener un aborto por no desear tener hijos, pero pienso también que hay ciertas cosas en la vida en las que es mejor no interferir. Y la distribución de los sexos es una de ellas».